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Moraira es un tranquilo municipio de la Costa Blanca con una importante red de servicios turísticos activa durante todo el año. La orientación de la costa y la posición de las montañas de su entorno permiten un microclima que garantiza una temperatura media anual de 18 grados. Moraira es un antiguo enclave de pescadores y puerto de embarque de uvas pasas producidas en el municipio. Gracias al turismo ha devenido una pujante zona comercial dotada con toda clase de servicios para los miles de visitantes que eligen esta zona para disfrutar de sus jornadas de descanso. Todo el núcleo, en general, es un moderno y magnífico escaparate comercial capaz de satisfacer cualquier exigencia. Su encanto reside en haber crecido de forma espectacular sin dejar de lado su especial sabor a típico puerto pesquero. Prueba de ello es la subasta de pescado que se celebra de martes a domingo en la Lonja.
Los 8 km de costa con que cuenta ofrecen al visitante posibilidades de bañarse en playas de arena fina, de rocas; en calas o en playas abiertas; todas ellas con calidades que las han hecho acreedoras de la Bandera Azul de la Comunidad Europea. Haciendo un recorrido por la costa nos encontramos con La Cala, pequeña playa rocosa de aguas transparentes, poco frecuentada debido a su difícil acceso (por mar o andando por el barranco). En barco podemos dar la vuelta al Cabo (Cap d´Or), hasta encontrar la Playa del Portet, pequeña ensenada en forma de concha recogida y de aguas cristalinas que se convierte en un magnífico escenario para tomar un baño tranquilo. Cuenta con servicios de restauración, lavapiés, aparcamiento y Cruz Roja. Desde allí mismo podemos iniciar la subida a la torre-vigía del Cap d´Or.

El término municipal de Moraira abarca 32 km cuadrados de los que más de 2.000 hectáreas están dedicadas a diversos cultivos agrícolas, entre los que destaca el de la vid. El paisaje teuladino ofrece unas vistas y unas excursiones muy atractivas, aprovechando sus 185 m de desnivel hasta llegar al mar y caracterizadas por sus pequeñas lomas, sus campos de vid aterrazados y sus verdes pinares que salpican de forma sorprendente todo el término municipal. Moraira ama y conserva su patrimonio histórico, su lengua, sus tradiciones, su folklore, sus fiestas, su estructura urbana para goce y admiración del visitante. La riqueza y la singularidad de su identidad se mantiene para contemplarla en todas sus manifestaciones. Este municipio, hoy en día, ha sabido conjugar la utilidad de los servicios modernos con la originalidad de sus ricas manifestaciones culturales e históricas.
Un paseo por sus estrechas calles nos llevará a la Plaza de la Constitución donde tenemos el moderno edificio del Ayuntamiento que se inauguró en 1991. Desde el Ayuntamiento podemos ir hasta la Plaza de la creu por la calle Canonge Vallés. En la plaza tenemos un edificio de fachada modernista recientemente restaurado. En esta misma plaza, a la entrada de la calle de Dalt se encontraba el “Portal del mar”, antigua puerta de la muralla medieval, hoy en día desaparecida. Por esa calle llegamos hasta la Plaza de la Iglesia donde se ubica el conjunto formado por la Iglesia de Santa Catalina, la ermita de la divina Pastora y la Casa Abadía, |
restaurada en 1986. Seguimos nuestro itinerario hacia la “Sala de Urats i Justicies”, antiguo edificio civil donde se reunían las autoridades municipales.
En Moraira, paseando por la calle Dr. Calatayud, llegamos hasta la Iglesia parroquial de la “Mare de Déu dels Desamparats”. construida entre 1875 y 1878 fue reformada en varias ocasiones, siendo la más reciente en 1989. Continuando hasta la calle Almacenes, empieza la parte más antigua y pintoresca para seguir por las calles Playas y Mar desde donde desembocamos al “margenot”, antiguo muro de contención que protegía las viviendas de los pescadores los días de mala mar y que dominaba una pequeña playa hoy desaparecida por la construcción del Club Náutico. Podemos observar esa necesidad de protección todavía en algunas fachadas donde las ventanas se encuentran a una altura inusual. Nos dirigimos por la placeta la sort hacia la Ermita de la “Mare de Déu del Carme”, situada frente al Castillo. El antecedente de esa ermita fue una capilla ubicada posiblemente en el interior del mismo.
En cuanto a fortificaciones costeras tenemos la Torre del Cap d´Or, que se levanta en la parte más alta de este mismo cabo, dominando la playa del Portet. La Cova de les Cendres es un yacimiento arqueológico del paleolítico superior situada en la vertiente sur-este del “Cap d´Or, a unos 40 m. de altura sobre el mar. Actualmente se está gestionando la realización de un museo monográfico sobre los hallazgos de la cueva.. El Castillo de Moraira, aunque se proyectó en la misma época que la torre-vigía de Cap d´Or no fue construida hasta 1742, como atestigua el escudo real borbónico que hay sobre la puerta de entrada. La curiosa planta es conocida como de “pezuña de buey” debido a que tiene una fachada sur semicircular y una fachada norte recta por donde se accedía al interior del Castillo. Dividido en tres naves y dos pisos, tiene una altura de 10 m. y la cubierta estaba protegida por un murete con siete aberturas donde colocaban los cañones.
Como forma de diversión la gastronomia le ofrece un amplio campos de opciones diversas, platos con los que disfrutará paladeando productos del mar y de la tierra.
En Moraira los agricultores y pescadores siguieron durante generaciones una dieta de calendario, por ello, cada época, festejo o estación estaba supeditado a un evento culinario distinto. El visitante encontrará una riqueza gastronómica que le hará recordar el lugar. Un arroz meloso de pulpo, un “arroz de senyoret”, una cazuela de arroz al horno o un arroz a banda, tienen sin duda algo que sabe a tradición. Moraira, como parte de la Marina Alta, goza de una gastronomía sin igual dentro de la Comunidad Valenciana debido a que recibe influencias tanto del mar como de la montaña. Por ello, además de las innumerables recetas de arroces, ofrece un sinfín de pescados, mariscos y guisos y un gran número de recetas cuya base puede ser la carne, la caza y los productos del campo. El Putxero de Polp, les coques amb tomaca, son platos típicos de esta tierra.

La buena mesa debe de ir acompañada de los mejores vinos. Marina Alta es precisamente el nombre que recibe el caldo alicantino que goza de merecida fama en la actualidad. Es un vino blanco elaborado con la variedad de uva conocida como Moscatel Romano y en su reciente historia ya ha ganado diversos premios internacionales. Igualmente producido con uva de Moraira es el dulce Moscatel, que recibe el nombre de Mistela y con el que podrá acompañar los deliciosos postres de la localidad. Se puede adquirir en la misma bodega de la localidad. El municipio cuenta con más de un centenar de locales dedicados a la gastronomía. El buen nivel de nuestra gastronomía cuenta con restaurantes de gran prestigio internacional y otros más modestos, pero todos con una gran preocupación por satisfacer las necesidades y expectativas de sus clientes.
Únase a nuestra alegría y sienta nuestras fiestas. Moraira posee un extenso calendario de fiestas en las que podrá disfrutar de sus tradiciones. La festividad de San Vicente Ferrer es la celebración más importante de Moraira. Cada lunes siguiente al de Pascua, los teuladinos celebran sus fiestas en honor a su santo patrón, con diez días de fiesta en los que se alternan actos religiosos con actos lúdicos-festivos.

Si las fiestas dedicadas a San Vicente son las más importantes, también tienen interés el Día de la “Dama” que se celebra por San Blas, Els Sants de la Pedra, Fiestas de la Font Santa, ...
Moraira celebra fiesta de Moros y Cristianos en honor al Santísimo Cristo, durante la segunda semana de junio y la fiesta marinera en honor a la Virgen del Carmen y a su patrona la Virgen de los Desamparados. Es digno de ver el castillo acuático de fuegos artificiales y el “palo ensabonat”.
El calendario festivo continúa con la celebración de la Festa del Moscatell el primer sábado de septiembre, fiesta homenaje a este tipo de uva teuladina. Las Fiestas en honor a la Patrona de la localidad, Santa Catalina, que se celebran el 25 de noviembre con una serie de actos culturales, cierra el calendario festivo de Moraira.
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