En torno a la Cova de la Cendra

La Cova de la Cendra es una gruta generada por fenómenos de disolución de las calizas de la Punta de Moraira. Se halla en el flanco oriental de este Cabo, cortado por una gran factura natural. Desde la cima de la Punta, se desciende unos 100 m., casi en vertical, hasta la boca de la cueva, que tiene unos 40 m. de abertura y que da acceso a una sala bastante espaciosa; la gruta se prolonga por el interior del paquete calizo, pero a unos 20 m. de la entrada se hace muy angosta y resulta difícil explorarla.

El nombre de Cendra con que se la conoce proviene del abundante material pulverulento, de tono grisáceo, que recubre su lecho. A principios de siglo Figueras Pacheco afirmaba: "En dicha cueva hay una materia terrosa, que los naturales del país confunden con la ceniza, y que tiempos atrás extraíase en grandes cantidades para cargarla en los barcos que con tal objeto arribaban al puerto vecino (el Portet). Ignoramos la aplicación industrial que se le daba" (1).

Parece ser que en los años 1930 todavía se extraía esta "ceniza", la cual se bajaba al pie del acantilado para transportarla en barcas hasta el Portet, desde donde se reexpedía hacia l'Horta de València y Xàtiva (2).

Algunos vecinos de Moraira atribuyen dicha "ceniza" a deposiciones de ganado cabrío que, supuestamente, se estabulaba allí. Pero, de hecho, la génesis y naturaleza de esta materia son mucho más complejas. Y ésto nos lleva a considerar un aspecto hasta ahora inédito: las huellas del hombre prehistórico en tierras de Moraira.

En efecto, los trabajos que está dirigiendo el Dr. Llobregat Conesa (3), bajo los auspicios del Museo Arqueológico Provincial, evidencian que la Cova de la Cendra fue habitada prolongadamente por el hombre. En ella se encuentran utensilios de piedra sílex, fragmentos de cerámicas y huesos de animales, que testimonian la presencia humana durante las culturas de la Edad del Bronce, el Calcolítico y el Neolítico; actualmente se están excavando los estratos más inferiores, que yacen sobre el suelo de la cavidad, y ya aparecen huellas del Epipaleolítico.

Así pues, por ahora se puede asegurar que la cueva estuvo habitada, por lo menos, desde el año 6.000 (y, probablemente, desde mucho antes) hasta el 1.500 antes de Cristo. Fácilmente se comprende la importancia que tiene este yacimiento arqueológico para el mejor conocimiento de la Prehistoria del Pais Valencià y la necesidad de que sea conservado incólume, a fin de posibilitar su estudio.

Volviendo al punto anterior, actualmente podemos afirmar que la referida "ceniza" es, en realidad, una especie de humus que se fue generando durante largo tiempo a partir de un complejo amasijo de sedimentos, entre los que predominaron --junto con las arcillas de descalcificación desprendidas del techo y de las paredes de la cueva-- la milenaria acumulación de desperdicios producto de la ocupación humana (restos de alimentos, cenizas del hogar, etc...), y las deposiciones de murciélagos y de aves marinas. Sin duda esta materia constituía un buen abono orgánico, lo que explica que se explotase antaño para fertilizar a una parte de las huertas valencianas.

 

  JOSEP COSTA I MAS
 
  Facultad de Filosofía i Lletres de ALACANT
 
  
  Moraira: Libro de Fiestas de 1977

NOTAS:

(1) FIGUERAS PACHECO,  Francisco: "Provincia de Alicante", ap. CARRERAS CANDI, Francisco. Geografía General del Reino de Valencia, Barcelona, A. Martín, s.a. (1917 ca.) pp. 854-855.

(2) Así nos lo testificó un anciano de la localidad a un grupo de profesores, durante una excursión colectiva en el verano de 1972.

(3) A quien agradecemos su deferencia en facilitarnos las primicias obtenidas de estos trabajos.

 

 

NOTA DE LA JUNTA VECINAL:

Los estudios realizados hasta la fecha (1999) en la Cova de les Cendres han localizado niveles arqueológicos del Magdaleniense Superior con una antigüedad de 10.000 años antes de Cristo.

En aquéllos tiempos el litoral estaba retranqueado a más de 10 kilómetros, mar adentro, de lo que hoy constituye la zona costera de Moraira.

Ésto era debido a la época de fuerte  glaciación que sufría nuestro planeta.

Gran parte del agua evaporada del mar, condensada en nubes y vertida sobre las tierras en forma de lluvia o nieve, no cumplía el ciclo completo volviendo a los océanos por los ríos, sino que se helaba y formaba inmensos glaciares que cubrían todos los continentes hasta latitudes inusualmente bajas.

Lógicamente mermó en la misma cantidad el agua que formaba los océanos, por lo que su nivel bajó, y dejó al descubierto tierras antes sumergidas, produciendo variaciones en la forma del litoral. (Si en Moraira, donde el mar alcanza profundidad rápidamente, se alejó más de 10 km. ¿os hacéis idea del cambio en los litorales de poca profundidad, como los de Gran Bretaña y Países Bajos en el Mar del Norte?)

En aquéllos años, la cacería y la recolección era la actividad de los habitantes de la Cova de les Cendres, y desde su entrada (situada a unos 40 m. sobre el nivel del mar en la actualidad) debieron observar inmejorablemente toda la flora y fauna de su época.

En el interior de la Cueva hay una amplia sala de unos 500 metros cuadrados. El estudio de los sedimentos allí depositados desvelará secretos sobre la forma de vida y costumbres de sus habitantes, y de la flora y fauna del entorno a través de los tiempos.

 

En el Diario Información de fecha 1-12-99 aparece el siguiente artículo:

Expertos de USA estudian en la zona el cambio climático de Europa

Yacimientos de Muro, Xàbia, Moraira y Xàtiva se ven incluidos en un programa de dos universidades de los Estados Unidos

Científicos de las Universidades norteamericanas de Tejas y Louisiania han elegido los yacimientos arqueológicos de las comarcas centrales valencianas para llevar a cabo un estudio de paleomagnetismo que permita conocer la evolución climática que ha sufrido Europa y determinar la correspondiente cronología de los períodos con mayor precisión. Este informe afecta a yacimientos de las provincias de Alicante y Valencia, concretamente a: la Cova Negra de Xàtiva, la Cova de la Foradada en Xàbia, la de les Sendres en Moraira y la de Beneito en Muro.

El estudio se ha extendido, dentro de la península, a otros yacimientos situados en la cornisa cantábrica y en Portugal. El programa que están llevando a cabo estos científicos tiene una cobertura que abarca toda Europa, por lo que también se han llevado a cabo análisis en países como Francia, Italia o Checoslovaquia. Las pruebas se han desarrollado en yacimientos del Paleolítico y algunos del Neolítico.

Estos científicos, que han trabajado en la Comunidad con el Catedrático de la facultad de Geografía de la Universitat de Valencia, Valentín Villaverde, entre otros, quieren elaborar un programa internacional de cronologías, basándose en variaciones climáticas y la posición magnética de la tierra. Para ello era necesario elegir cuidadosamente un abanico de yacimientos arqueológicos europeos catalogados, que se ajustaran a las características necesarias. En cada yacimiento se ha extraído una pequeña columna que contenía toda la secuencia de estratos y posteriormente esas muestras de campo serán anañizadas en laboratorios, de forma que a pesar de no hacerse el estudio en el propio lugar al que pertenecen, los elementos no quedan descontextualizados.

El paleomagnetismo es una técnica que permite conocer el estado del magnetismo en las rocas, se usa para investigar la configuración del campo magnético terrestre y permite realizar dataciones cronológicas bastante aproximadas. Para la datación de fragmentos cerámicos, sin embargo, suele utilizarse la termoluminiscencia. Según explicó a este periódico el profesor Valentín Villaverde "el programa está planteado para dos años, por lo que aún es pronto para hablar de conclusiones. Ahora los datos se cotejan y se comparan en laboratorio, y posteriormente se extrerán conclusiones". Varias empresas valencianas especializadas han llevado las tareas previas de limpieza para que las extracciones pudieran realizarse.

 

 

En el Diario Las Provincias de fecha 20-9-2000 aparece el siguiente artículo:

El Paleolitico sale a la luz en Teulada: Hallan fósiles y utensilios prehistóricos en una cueva

Las excavaciones realizadas en la Cova de les Cendres de Teulada han permitido sacar a la luz valiosos restos fósiles de animales del Paleolítico, así como utensilios prehistóricos empleados para cortar carne y cuero.


Imagen de una de las campañas de excavaciones

realizadas en la Cova de les Cendres
 Un equipo especializado en el estudio de la Prehistoria perteneciente a la Universidad de Valencia ha encontrado valiosos restos óseos de animales del Paleolítico en las excavaciones que se están realizando en la Cova de Les Cendres de Teulada.

Según el profesor Valentín Villaverde, coordinador de los trabajos, el hallazgo confirma que este yacimiento es uno de los más importantes del arco mediterráneo por lo
 

que se refiere al estudio de la cronología del Pleistoceno, una época que terminó 11.000 años atrás.

Se trata de una información que el paleontólogo califica de "muy valiosa", porque según sus palabras "ayuda a conocer tres momentos claves de los que tenemos una documentación bastante escasa. Con estos hallazgos disponemos de unos datos casi únicos que nos darán a conocer cómo se produjo la llegada del Homo Sapiens Sapiens".

La secuencia más antigua en estudio ronda los 26.000 años de antigüedad y Villaverde asegura que "nos informa sobre el clima y la cultura de los que habitaron el área mediterránea". En concreto, los hallazgos consisten en varios restos de industrias líticas y de fauna que consumieron los habitantes de la zona.

En la secuencia de 18.000 años de antigüedad se ha hallado evidencias de que en esos momentos la Cova estaba alejada del mar. "Es la época de la glaciación, de la que teníamos muy pocas informaciones, y sobre todo hemos encontrado armamento y puntas para caza", explicó el director de estas excavaciones.

 

Adaptación al clima

El fin de los hielos, como lo llama Villaverde, también está presente en la Cova. "Es de hace unos 12.000 años y en esta secuencia podemos ver cómo fue la adaptación del hombre a los procesos climáticos", narró el palentólogo. Entre otras cosas, han descubierto que el ser humano de la época era un cazador especializado en capturar ciervos.

Pese a los hallazgos, Villaverde afirmó que es demasiado pronto para hacer una valoración de la campaña de este año, que terminará a finales de mes. Lo que sí resaltó es que la Cova de les Cendres, ubicada en los acantilados de la Punta de Moraira, cerca de Teulada, es muy rica en restos prehistóricos, puesto que en anteriores campañas se ha descubierto restos óseos de animales, como caballos, cabras y uros, una especie ya extinguida. Igualmente ha localizado restos de alimentos y diverso utillaje doméstico.

Actualmente, las excavaciones en la Cova de les Cendres están centradas en los primeros estratos del Paleolítico Superior y en los Últimos del Mesolítico, con cronologías cercanas a los 30.000 años antes de Cristo. Según los estudios, la Cova de les Cendres dejó de ser habitada en la Edad del Cobre.